Sudamericanos viven calvario en aeropuertos; surgen quejas por abusos de agentes migratorios

Por Redacción Digital

CIUDAD DE MÉXICO., 11 de noviembre de 2019.,- Se encendieron las alarmas entre los consulados de América del Sur en México cuando se volvieron virales las fotografías de niños venezolanos durmiendo en el piso del aeropuerto de Cancún, luego de que autoridades migratorias les negaran a ellos y a sus familiares la entrada a nuestro territorio y los dejaran desasistidos por horas.

El consulado de Colombia en México reveló a Excélsior que, de todos los países, el nuestro es el que más rechaza pasajeros colombianos en sus aeropuertos y más viola sus derechos humanos.PUBLICIDAD

Mientras Estados Unidos negó la entrada a cinco mil 385 colombianos, en los últimos tres años, México ha regresado a 15 mil 407.

En ese periodo, de 2016 a 2019, viajaron casi cinco millones de colombianos a EU. A México, solamente viajó millón y medio.

“Nada más en lo que va de 2019 no se han admitido a cuatro mil 200 colombianos en los aeropuertos mexicanos; una cifra muy alta. Desafortunadamente, México se ha convertido en el país de todo el mundo que más rechaza colombianos”, afirmó en entrevista con Excélsior Luis Oswaldo Parada, cónsul general de Colombia en México.

Las voces de turistas provenientes de América del Sur se han intensificado y unido para denunciar maltratos y humillaciones por parte de agentes migratorios en los aeropuertos mexicanos.

La prensa venezolana, colombiana y de Miami, desde que se difundieron a través de redes sociales las imágenes de los niños venezolanos durmiendo en el suelo, el pasado 2 de octubre de 2019, ha abordado este tema.

La historia siempre se repite, de acuerdo con las versiones que ofrecieron a este diario diplomáticos, abogados y visitantes extranjeros:

Las inadmisiones son sin mayor argumento que “inconsistencias en la entrevista de filtro”, pues la mayoría traía consigo pasaporte, reservación de hotel, pasaje aéreo de regreso y carta de invitación. Son incomunicados, les quitan su celular, cinturón, agujetas, collares y anillos; sufren intimidaciones y burlas por parte de las autoridades migratorias; antes de ser devueltos a sus países de origen son aislados en cuartos insalubres, fríos, oscuros, sin camas, sin cobijas ni almohadas.

Además, les niegan sus tratamientos médicos, ir al baño o les dan una alimentación insuficiente hasta por 48 horas y son escoltados hasta el asiento de avión en el que son devueltos.

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